Casualidad
27 Octubre, 2008
Estaba leyendo los titulares del día y he pinchado casi por casualidad uno que pone “No hay que confundir la amnistía con la amnesia”, es un texto sobre Marcos Ana, poeta comunista que yo no conocía pero que investigando un poco me he enterado que estuvo condenado a muerte dos veces tras la guerra civil, que conoció a Miguel Hernández poco antes de que muriera.
Por suerte vemos a seguir conociendo su vida ya que Almodovar ha comprado los derechos para hacer una película.
También he descubierto que alguna frase que me había gustado mucho de Extremoduro es suya.
¿ La vida ?
Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río,
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar. Habladme
del olor ancho del campo.
De las estrellas. Del aire.
Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llaves
como la choza de un pobre.
Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo.
¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?
¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una sepultura
y la canción de mis losas?
Veintidós años… ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma…
Escribo a tientas: “el mar”, “el campo”…
Digo “bosque” y he perdido
la geometría de un árbol.
Hablo por hablar de asuntos
que los años me borraron.
(No puedo seguir: escucho
los pasos del funcionario).
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